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El Castillo-Palacio de Dª Urraca

          Situado en lo alto de la población,  en su edificio de planta cuadrada, totalmente irregular, de unos 25 metros de lado  y 16 de alto. Con  tres plantas, sin torres y rematado en pequeñas almenas único recuerdo de fortificación.

          La base, de unos 6 metros de altura, es de sillería y mampostería de las canteras de Calatorao, mientras que el cuerpo está construido con ladrillos de color rojizo y coronado por las almenas rematadas en punta de diamante. En las diversas fachadas se abren enormes balcones y ventanas, pero es de mayor importancia, por ser típicamente aragonés, la galería corrida de pequeños arcos de medio punto. La puerta de entrada tiene forma ojival pero el arco es muy poco pronunciado de manera que la diferencia entre el radio de base y altura no llega a 10 cm., da paso a un zaguán o vestíbulo que comunica con un patio porticado del cual partía (antes de la restauración) una escalera claustral abovedado que permite acceder a la planta noble. Esta galería porticada estaba sustentada por pilares octogonales de piedra sobre las que se apoyan magníficas jácenas de madera. El conjunto resulta de estilo mudéjar aragonés renacentista con detalles góticos.

          En su interior las estancias se agrupan en torno al patio descubierto, destacando el denominado "Salón de Reyes", en el ala sur del edificio, cuya techumbre es de alfajes, es decir de madera labrada y ornamentada. No hay que olvidar tampoco el magnífico patio de armas, ahora ocupado por jardines, y la barbacana, de carácter defensivo, que todavía lo rodea.

          Su construcción es atribuida a los árabes de la época de los enfrentamientos entre las familias de los Banu-Qasi, los Tuyibíes o los Bani-Hud,  los dos últimos con más certeza. Esta primera obra árabe constaba de un edificio de varias plantas (la parte de la Barbacana) y un recinto exterior, de manera que los muros de la Barbacana, de la Iglesia y parte de la puerta se diferencia del resto por sus cimentaciones reforzadas de piedra de Calatorao de gran espesor (1 metro a 1,30 en algunos casos) lo que da idea de la mayor importancia de estas dos alas que pudieron servir de residencia de los señores. Las paredes del jardín y parte de la fachada de la plaza del castillo son de peor calidad y dedicadas a cuadras y servidumbre, tal vez formaban el recinto de protección que luego se amplió con habitaciones y cocinas.

          Entre 1504 y 1509 se hicieron obras importantes por los maestros de obras Mohamet Llabar y Zalema Xama que colocaron almenas y tal vez la escalera y galería del patio que confieren el actual estilo de Palacio Aragonés.
 

 

          El dato más importante de la historia del castillo aparece cuando  una dama, Dª Urraca de Buñol, compra el castillo y villa de Calatorao al rey Pedro II por 6.000 morabetinos de oro, para que éste lo done al Prior y Cabildo del Pilar de Zaragoza. Esto ocurre el 5 de septiembre de 1.213, y a partir de este momento el castillo y todo el pueblo de Calatorao pertenecen al Cabildo del Pilar hasta 1840. En 1843 se subasta y vuelven a repetirse las subastas en 1856 y 1861, y por fin en 1871 Prudencio Moreno lo escritura a nombre de su madre.
          Más tarde, en 1891, lo compra Genaro Poza Ibáñez.
          Tras un tiempo corto a nombre de Ibercaja, en 1998 pasa a ser propiedad municipal, escriturado actualmente a nombre del Ayuntamiento de Calatorao.
          A lo largo de su historia son muchos los documentos que hacen referencia al castillo. Así, en 1278 es el propio rey Alfonso III el que ordena a Pedro López devuelva a Gil de Biduarre y los Canónigos del Pilar el Castillo que poseían antes de la guerra, y en 1294 Jaime II confirma la donación hecha por sus antecesores. A su vez Pedro IV en 1336 vuelve  a confirmar la donación .
          Un hito importante es que en 1475 el Cabildo nombra Alcayde de su castillo al  escudero Pedro Marcuello, poeta que escribió versos a los Reyes Católicos y aparecen recogidos en un libro que tiene por título "Cancionero" y se hallaba en la Cartuja de Aula Dei de Zaragoza, de donde desapareció con la desamortización y hoy está en el Museo del Conde de Chantilly de Paris.

 

 

   


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Colabora el Excmo.  Ayuntamiento de Calatorao.