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BRUNO SOLANO TORRES
(Calatorao 1840 - Santander 1999)
Publicado en Ador nº V. 2000



D. Bruno Solano Torres fue un sabio aragonés que nació en Calatorao el día 6 de Octubre de 1.840 y murió en Santander el día 19 de febrero de 1.899. Este calatorense, compañero y amigo de D. Santiago Ramón y Cajal, dedicó toda su vida a elevar el nivel cultural y material de Aragón. Catedrático de Química, en la actualidad es considerado el fundador de la moderna escuela de Química de Zaragoza. Fue el Primer Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza y el Fundador y Presidente de la Escuela de Artes y Oficios.

Cuando, en 1.885, el cólera endémico se abatió, una vez más sobre Aragón, puso el único laboratorio moderno existente en Zaragoza al servicio de la sanidad pública. De sus trabajos realizados en aquellas modestas instalaciones, por él promovidas, se desprendió la certeza de que las aguas para consumo del Canal Imperial podrían seguir utilizándose sin peligro. Ayudó a mantener el ánimo de los ciudadanos, mediante repetidos análisis de aguas del canal, culminando los informes con la célebre frase en que hacía a su madre garantía de sus dictámenes:

"El sueño de mi vida; mi vida misma es mi madre;

para tranquilidad de todos, yo no tengo inconveniente en dar

de beber a mi madre las aguas consideradas sospechosas".

La creciente riqueza que tuvo lugar hacia finales del siglo pasado en Aragón y sus tierras vecinas, en cultivos vitivinícolas, atrajeron su atención; sobre todo cuando peligrosas enfermedades, como el ataque de mildíu, el oidio o la filoxera, ponían en apuros a agricultores y bodegueros. Luchó eficazmente contra esas plagas, analizando mostos y vinos de distinto origen hasta conocer la producción regional como nadie, propagando las mejoras que deberían introducirse en la elabaración de los caldos para su mejor conservación y calidad. Tal fue el crédito de estos trabajos, que no hubo pueblo donde no fueran estimados sus servicios y reconocido y respetado su nombre. En 1.893 viajó, por sus propios medios, a Copenhague, para estudiar en el laboratorio de Calsberg soluciones a problemas fitológicos de verdadero interés para nuestros vinos.

A lo largo de su vida pronunció un elevado número de lecciones y conferencias que, a decir de Don Hilarión Jimeno, discípulo suyo, reflejan sus ideas relativas a la educación del obrero. Sus temas de Química pura y aplicada eran inspirados en la experimentación. Sus artículos de vulgarización científica publicados en la prensa local y en publicaciones científicas de la época, referentes a la asimetría del carbono, han contribuído enórmemente al progreso de la Química orgánica. Todos ellos señalan, de forma irreprochable, puntos de vista originalísimos y sus pensamientos son gallarda muestra de la ilustración que atesoraba el Dr. D. Bruno Solano Torres.

Queremos, por medio de este artículo, evocar, mediante los recuerdos ganados por sus propios méritos, la verdadera figura del sabio aragonés, y transmitir a la posterioridad el ejemplo de su vida dedicada por entero a la enseñanza de la verdad y del bien.

 

BRUNO SOLANO Y CALATORAO

Bruno Solano pasó su niñez en Calatorao. Nació en esta localidad a las once de la mañana de un día de Octubre, cuando las uvas, cuyo estudio y elaboración fueron su debilididad en el mundo científico donde vivió, se estaban cortando en esta localidad de la vega del Jalón y en el vecino campo de Cariñena.

Fue el menor de nueve hermamos. Sus padres, Eusebio y Melchora, eran terratenientes y propietarios de casas, bodegas y un elevado número de tierras. El padre era natural de Epila y la madre de Zaragoza. La familia Solano era representativa en Calatorao a lo largo del siglo XVIII, mientras que la familia Torres aparece en los documentos del Ayuntamiento de Calatorao (Inventario de bienes de 1.799) como terratenientes forasteros. Estaban afincados en Garrapinillos y Zaragoza y poseían propiedades en toda la vega baja del Jalón. Casi seguro que los padres del pequeño Bruno se domiciliaron en Calatorao con motivo de su matrimonio para hacerse cargo de las propiedades de la familia en esta localidad, ya que todos sus hijos nacen en Calatorao. El padre muere en esta localidad el día 12 de Septiembre de 1865, a la edad de 75 años, y la madre va a vivir a Zaragoza con su hijo Bruno.

La partida de bautismo de Bruno Solano dice así:

"Bruno Gregorio Solano. En la iglesia parroquial de Calatorao y día seis de Octubre de mil ochocientos cuarenta: yo el abajo firmado cura bautiza solemnemente un niño, que nació en esta parroquia, a las once de la mañana del mismo día, hijo legítimo de D. Eusebio Solano y Dª Melchora Torres, conyuges naturales, aquel de Epila, y esta de Zaragoza, parroquia de San Miguel, vecinos de la misma cuidad, y residentes en esta villa; se le puso por nombre Bruno Gregorio; son sus abuelos paternos Tomás natural de Arbués diócesis de Jaca y Petronila Corrales de La Puebla de Alfindén, y los maternos D. Antonio y Dª Francisca Urquía de Ibdes; fue su padrino D. Gregorio Fernández de Heredia, casado de esta vecindad, a quién advertí el parentesco espiritual, y la obligación de enseñarle la doctrina cristiana, en defecto de sus padres. Es el noveno de este matrimonio y para que de ello conste lo certifico, y firmo los expresados día, mes, y año. Ramón Polo Cura."

Hoy no quedan en Calatorao descendientes de esta familia, "los torreses", pero sí se conservan nombres como "el corral de Torres", "la bodega de Torres", "la huerta de Torres" o "la finca de la Solana". Aproximadamente hacia 1930 venden las propiedades que tenían en Calatorao. Una de las útimas noticias que tenemos es la muerte de Dª Pilar Solano Ginto, hija de su hermano Pablo, que era natural de La Almunia y muere, a los 16 años, en 1.882 en su casa de la plaza del Castillo de Calatorao.

Durante el siglo pasado la familia Torres y el propio Don Bruno participan activamente en la vida social de Calatorao. Así, según las actas municipales, el 24 de Agosto de 1.873 toma posesión Tomás Torres Torres como Alcalde de Calatorao y Pablo Solano como vocal de la Junta de Alfarda. La familia Torres fomenta la cultura en Calatorao; así los vemos en 1.893 subvencionando, junto con el Ayuntamiento, parte de las excavaciones arqueológicas de Nertóbriga realizadas en Calatorao por el Marqués de Comillas y el Padre Fita. Además esta familia cede gratuitamente terrenos suyos para la construcción de las escuelas públicas situadas en la Plaza de Goya, que fueron inauguradas en el año 1.889, y en 1.898 becan a un joven de Calatorao para que estudie la carrera de maestro.

Más en concreto, Bruno Solano lee el discurso inaugural del Curso Académico 1887-1888 y el Ayuntamiento de Calatorao en su sesión ordinaria de fecha 9 de Octubre de 1887 le dedica un punto del orden del día con el siguiente reconocimiento:

"Acto seguido el Señor Presidente manifestó que una de las prendas que más distinguen al hombre es el agradecimiento, manifestado en las diferentes formas y maneras que él mismo tiene a sus alcances, bien sea como un acto de compensación por gratitud o favores recibidos, por respeto al que por sus propias fuerzas se eleve siendo hombre distinguido por su economía y laboriosidad, por su genio, por sus virtudes y por sus talentos, prendas todas que dejan tras de si ejemplo que imitar y riquezas de todo género que han de proporcionar en poco o en mucho bienestar a sus semejantes.

En la actualidad tenemos un caso que bien merece nos ocupemos de D. Bruno Solano y Torres, hijo natural del pueblo de Calatorao, adornado de muchas virtudes, buen hijo, cualidad que más enaltece al hombre, modelo de laboriosidad y reconocido por todos como un talento que con sólo su propio esfuerzo ha sabido elevarse y ser hoy admiración de su saber. Su último discurso inaugural de apertura del curso académico de 1887 a 1888, me recuerda un deber que en el tiempo debimos de cumplir, pero que ciertamente no se cumplió, por no tener sin duda una coyuntura tan oportuna como la de hoy.

Los pueblos sufren transformaciones y no en poco le corresponde al que en que tenemos la honra de haber nacido. Si en algún tiempo se nos ha tachado justa o injustamente de poco cultos, hoy no puede dudarse que el último título no nos cuadre y nuestro progreso moral y material hable muy alto y felicitar en la actualidad al sabio Químico, distinguido hijo de Calatorao lo confirma pues que si somos místicos aldeanos algo existe en nuestros corazones que nos impulsa a amar lo bueno.

Soy de opinión y a la consideración de todos lo someto que debe de felicitarse a D. Bruno Solano dedicándole un recuerdo que si bién no por su mucho valor, por su procedencia lo tenga como símbolo de recuerdo de su discurso de él y de la villa de Calatorao que lo admira y quiere.

Por unanimidad se acuerda haciendo de todos lo manifestado por el Señor Presidente, autorizando a nuestro querido amigo D. Tomás Torres para que eligiendo el objeto que tenga por conveniente sea portador de él y de una certificación de esta acta".

Por otra parte el 24 de Junio de 1888, según consta en acta, "quedó enterada la corporación del regalo que se había hecho a D. Bruno Solano consistente en un reloj de oro, que como hijo del pueblo y por sus adelantos en la carrera, tenía acordado hacerle el Ayuntamiento y cuyo importe de 275 pesetas se dispuso satisfacerlas de lo consignado para este objeto en el presupuesto corriente".

Nada más conocida en Calatorao la noticia de su muerte, el día 24 de Febrero de 1899, se convoca sesión extraordinaria que dice así:

"En la villa de Calatorao a 24 de febrero de 1899, reuniéronse en la sala consistorial de la misma en sesión pública extraordinaria los señores que componen la mayoría del Ayuntamiento cuyos nombres al margen se expresan bajo la presidencia del Sr. Alcalde D. Manuel Rosel y Rosel por quien fue declarado abierto el acto y al efecto manifestó: que como ya se hacía constar en la convocatoria, la presente tenía por objeto dar cuenta de la reciente muerte del que nació en este pueblo y actual Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad Literaria D. Bruno Solano y al propio tiempo interesar a la corporación de la comunicación que el Ilustrísimo Sr. Rector ha dirigido a la corporación contestando a la que suscrita por la misma se le dirigió en 21 del actual, asociándose al sentimiento producido por tan irreparable pérdida y para cuanto fuese necesario. Enterados que fueron todos los presentes acordaron se haga constar el sentimiento que les ha causado la pérdida del que en tiempos se vió crecer en este pueblo y que se contribuya con la suma de 50 pesetas por los gastos de funerales que han de tener lugar el día 26 del actual, a cuyo acto asistirá una comisión de la corporación, abonándose los gastos con cargo al capítulo 11º del vigente presupuesto".

 

SU BRILLANTE CARRERA CIENTIFICA

Comenzó sus estudios en los colegios Berdié y Ponzano y en la Academia de Bellas Artes de Zaragoza. Cursó el Bachiller entre los años 1.853 y 1.859 y obtuvo Sobresaliente en todas las asignaturas, siendo Premio Extraordinario y Medalla de Oro de su promoción.

Seis años más tarde, después de haber cursado en Zaragoza y Madrid estudios de Derecho, termina en Valencia el bachillerato de Ciencias.

Desde 1.865, en que acabó los estudios oficiales, es profesor de Matemáticas en el Escorial. Desde allí viaja a Sevilla en Octubre de 1.867, donde es nombrado por la Dirección General de Instrucción Pública, Auxiliar de las Cátedras correspondientes a la Sección de Ciencias. Allí y en Málaga pasó un año en compañía de sus libros aprendiendo inglés y alemán, cuyos idiomas dominaba desde entonces, pero de nadie envidiado, porque de todo carecía.

En 1.868 regresa a Zaragoza donde continúa su espléndida carrera docente completando la licenciatura en Ciencias Fisico-químicas, que termina en 1.872, a la par que es Catedrático interino de Química para médicos en varias promociones, desde 1.868, de la Facultad Libre sostenida por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Zaragoza, entre ellas da clases a la llamada celebérrima promoción de 1.873 en la que estudiaron entre otros los ilustres Santiago Ramón y Cajal, Gimeno, Pastos, Sierra, Cenarro y Senac.

Fue Doctor en la Universidad Central en 1.879. Seguirá siendo Profesor en el preparatorio de Medicina en la restaurada Facultad Estatal desde 1.876. En la Escuela Libre de Ciencias fue Catedrático de Geometría Analítica y de Química General desde Diciembre de 1.868, y asimismo de Aritmética y Geometría de la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza desde 1.868.

En 1.881 gana, por oposición, la cátedra de Química General de Zaragoza, entonces para enseñar sólo a alumnos de Medicina y Farmacia. Toma la iniciativa, con Muñoz y Segovia, de ampliar las enseñanzas para la licenciatura de Ciencias Fisicoquímicas, apoyado por Calleja, senador por nuestra Universidad, lo que se consigue del ministro Albareda para el curso 1.882-1.883. Además de Química General, Solano se encarga también, sin sueldo, de Química Orgánica, que desempeña hasta 1.897. Desde 1.887 hasta su muerte fue Decano de la Facultad, por todos querido y admirado, con dedicación ejemplar, participando en todas las gestiones para llevar a buen término las obras del nuevo edificio, antigua Facultad de Medicina y Ciencias y actual Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.

Fue la Escuela de Artes y Oficos uno de los amores de Don Bruno. Desde 1.868 era profesor de la misma. En la tertulia de los Giles se gestó la idea de nuevos locales para la escuela. Se incluyeron en el proyecto del nuevo edificio para Medicina y Ciencias. Se creó un patronato del cual Solano, algo Sócrates, algo Arquímides y algo Pitágoras de Aragón, como escribió Moneva, fué su primer presidente y el primer delegado regio. Y hasta su muerte, el primer Director. Las memorias por él redactadas rezuman en todas sus páginas un delicado y emocionado cariño por su escuela.

Completa su colosal tarea docente su obra como Profesor de la Estación Vitícola y Enológica de Zaragoza, desde Diciembre de 1.880, y de la Granja Modelo, desde Mayo de 1.882. Creó el gabinete de Histoquímica y la Escuela de Bodegueros. Atacó las epidemias de Erinosis, Oidium y Mildium. Trabajó con Nicloux en París y con dinero propio, en 1.896, fue a Copenhague para estudiar con Jörgensen los medios de restauración de la riqueza perdida por la Filoxera. Pronunció docenas de conferencias en el Casino de Labradores. Fue fundador de los trabajos bioquímicos y de Química Agrícola en Aragón. Imbuyó en su sucesor, Rocasolano, su pasión por estos temas. Por sus trabajos recibió diploma de mérito en la Exposición Aragonesa de 1.885 y oficio de agradecimiento de nuestras autoridades, y fue nombrado miembro y Presidente de la Real Sociedad de Amigos del País en 1.886.

 

EL COLERA DE 1.885

Bruno Solano siempre puso su saber y su inagotable capacidad de trabajo al servicio de la Universidad y de la ciudad de Zaragoza. En la terrible epidemia de cólera de 1.885, su actuación fue decisiva. Temerosas las autoridades de que las aguas del canal imperial estuvieran infectadas se suspendió su entrada en los depósitos municipales estimando que la epidemia cedería antes de que los depósitos se agotasen. Pero no fue así y el agua se iba acabando. Sólo quedaba para seis días. Traer el agua de lejos fue imposible. Se sospechaba la contaminación de las aguas del; había que hacer concienzudos análisis de dichas y se encargó gratuitamente a Solano. La responsabilidad era grande, pues si se llenaban los depósitos y el uso del agua llegase a coincidir con un recrudecimiento de la epidemia se hubiera tildado de osado o de ignorante a Solano. Sin embargo, Don Bruno aceptó el encargo; trabajó día y noche. Con el juicio sereno comunicó al alcalde Pedro Lucas Gállego, la frase que se hizo famosa en Zaragoza: << El sueño de mi vida; mi vida misma es mi madre. Pues bién: para tranquilidad de todos, yo no tengo inconveniente en dar de beber a mi madre las aguas consideradas sospechosas >>. El prestigio de Solano y la rotundidad con que fue dicha lograron la calma en todos.

En Calatorao esta epidemia de cólera también hizo estragos entre la población, hasta tal punto que se decidió suspender las fiestas de Septiembre hasta que no se acabara la epidemia. La Diputación Provincial de Zaragoza entregó un diploma a la localidad de Calatorao por su noble participación en la lucha contra la epidemia, no sabemos si en agradecimiento a la labor realizada por don Bruno, natural de Calatorao. Este diploma, según consta en actas municipales de la época, fue enmarcado y protegido con cristal para que fuera colgado en el Salón del Ayuntamiento. Pasados los años dicho pergamino fue hallado por la Asociación Cultural Barbacana entre cartones y papeles de desecho. Fue restaurado y en la actualidad sigue colgado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.

 

LA FACULTAD DE CIENCIAS DE ZARAGOZA

La evolución científica del país hace que de 1.845 a 1.882 se instaure una Facultad de Ciencias provisional en Zaragoza. En 1.868 se establece la reorganización de los estudios universitarios, dando libertad para la extensión de estudios de Ciencias a otras universidades además de la de Madrid. Con este motivo, en el curso 1.868-69, recien llegado Bruno Solano a Zaragoza, se establecen los estudios de Ciencias en su primer Grado.

En 1.873-74 se suprimen prácticamente todos los estudios de Ciencias e incluso amenazan la supresión de Medicina que en 1.875 todavía funciona provisionalmente. En 1.875 el diputado Juan Navarro consigue bajo la presidencia de Cánovas un crédito y queda ya establecida de hecho la Facultad de Medicina.

La tradición científica regional se aviva con el deseo de poseer Facultad de Ciencas en Zaragoza con la implantación de los estudios de Medicina. Habiendo obtenido la cátedra de Química, en propiedad, el aragonés, de Calatorao, D. Bruno Solano y Torres en 1.881, en unión de sus compañeros el profesor de Física D. José Muñoz del Castillo y el de Historia Natural D. Alberto de Segovia y Corrales, con el apoyo del senador D. Julian Calleja, consiguen que el Ministro de Fomento, D. José Luis Albareda el 15 del 3 de 1.882, autorice ampliar provisonalmente los estudios de Ciencias hasta completar la Fisico-Química creando las oportunas cátedras y enseñanzas.

En 1.892 se suprimen los estudios aprobados provisionalmente en 1.882. La construción del edificio que se dedicaba al efecto estaba tan adelantada, que influyó en que el Ministro de Fomento revocara la supresión. Las gestiones llevadas a cabo por el Rector D. Antonio Hernández Fajardes con la colaboración inmediata del Decano de Ciencias D. Bruno Solano y su claustro, secundados por el de Medicina, y por el director de la Sociedad Económica y D. Julian Calleja, padrino de este edificio en Madrid, así como con el apoyo de los más destacados discípulos formados en este decenio, tienen como resultado no sólo evitar la supresión sino ampliar los estudios de Fisico-Químicas con la llamada entonces Fisico-Matemáticas y así el primero de Septiembre de 1.893 queda establecida la Facultad de Ciencias de Zaragoza y Solano nombrado primer Decano de la misma, cargo que ocupó hasta su muerte.

 

SOLANO VISTO POR SANTIAGO RAMON Y CAJAL

Elocuencia y fogosidad eran notas sobresalientes de su temperamento, sólo superadas por el rigor y la claridad, celosamente perseguidos en clases, conferencias y en su obra escrita. Los alumnos –confiesa don Santiago Ramón y Cajal en su libro "Mi infancia y juventud"- oíamos embelesados sus pintorescas narraciones de los amores y odios de los cuerpos químicos. Y añade "Aparte de sus expansiones poéticas, de que no abusaba, Solano era un gran maestro. ¡Qué dicción más agradable y seráfica la suya¡ ¡ Qué suprema habilidad para hacer comprensivos mediante comparaciones luminosas los puntos más difíciles¡. Supo trasladar la claridad a sus escritos. La lección inaugural del curso 1.887-1888 de la Universidad, "La Química en el espacio", es pieza de claridad meridiana en un tema entonces, y ahora, abstruso, con profundo conocimiento de los avances de la química, citas oportunas, devoción por la armonía y la sencillez, todo expresado en tersa, elegante prosa; en suma, un modelo de alta divulgación. Fue autor también de "Lecciones de Química Orgánica". Solano era, además, un soberbio escritor, que escribió poco, como dijo Cajal. Fueron escasos, pero preciosos, los artículos de divulgación en periódicos zaragozanos y el bellísimo (el adjetivo es de Cajal) discurso de 1.887. De las cosas que más entristecía a Cajal en sus viajes a Zaragoza en los primeros años del siglo era la ausencia de Solano. En el café Suizo, donde se congregaban sus amigos y admiradores, sus intervenciones eran un regalo para el espíritu. Su amplísima cultura, su claridad y poder de comunicación atraían poderosamente. Era Solano un convencido de que la Universidad no puede reservar sus conocimientos para los privilegiados matriculados en ella; debe salir de las aulas para inspirar la vida. La cátedra y el laboratorio han de crear lazos intelectuales con el agricultor, con el comerciante, con el obrero. Sus conferencias de divulgación atraían centenares de asistentes; más de 600 acudieron a la que dió sobre el teléfono; en el Casino de Labradores fueron muchas con las que deleitó e instruyó a sus socios.

 

RETRATO DE SOLANO

Así retrataba Moneva a Solano, de quien fue alumno: "Era de elevada estatura, ademán despacioso, aspecto arrogante, cabello negro y rizado, igualmente negra y rizada la barba. Sentimental siempre, romántico perfecto". También una de las cabezas mejores y más llenas de aquella Universidad de finales del siglo pasado. En Zaragoza no había nadie más trabajador. Asombraba su profunda cultura filosófica, histórica, literaria. Delicado para sentir, recio para pensar, supo inculcar en la juventud espíritu de observación y experimentación, amor al estudio y al trabajo. Su trato caballeroso y afable, su acrisolada honradez, su modestia, le granjearon en Zaragoza universal simpatía, acrecentada por su actuación en la epidemia del cólera y sus desvelos en la ejecución del más hermoso edificio civil de Zaragoza, la Facultad de Medicina y Ciencias de la Plaza de Basilio Paraíso. Aún con todo, la nota moral más admirable de él fue la generosidad, la de su tiempo, la de su persona, la de su dinero. Murió económicamente pobre; sus discípulos costearon el translado de sus restos desde Santander y en 1919 dispusieron que reposaran junto a los de su amada madre, que con la ciencia compartió sus anhelos y amores; en su tumba una lápida así lo evoca, como el rótulo de una calle de la ciudad de Zaragoza. En la villa de Calatorao, también el nombre de una calle nos recuerda a uno de los hombres más útiles de esta tierra.
 

BIBLIOGRAFIA

A. de Gregorio Rocasolano. La Escuela de Química de Zaragoza. Universidad XIII, 254-287,1936.

B. Solano. La química en el espacio. Lección inaugural del curso 1887-88 de la Universidad de Zaragoza Imp. de C. Ariño, Zaragoza. 1887 (70 págs).

B. Solano. Lecciones de química orgánica explicadas en el curso 1881-82. Zaragoza, 1891 (342 págs).

B. Solano. Memoria leída en la Inauguración del curso escolar de la Escuela de Artes y Oficios. Zaragoza. Estab. Tipog. La Derecha, 1897.

El edificio para las Facultades de Medicina y Ciencias y la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Est. Tipog. La Derecha, Z., 1986.

F. Solsona. Bruno Solano y Torres. Fundador de la escuela de Química de Zaragoza. Heraldo de Aragón. 17 de Octubre de 1993.

Hilarión Jimeno. El profesor Don Bruno Solano Torres. Anales de Historia Natural 30-39.

J. Gimeno. Vamos muy despacio. Tipog. La Derecha, Zaragoza. 1888, pp.146-148

J. Moneva. Memorias, Zaragoza, 1952. pp.330-331.

M. Tomeo. Biografla científica e la Universidad de Zaragoza. Imp. Tipo. Linea. Zaragoza, 1962. p. 130.

S. Ramón y Cajal. Obras literarias completas. Aguilar ed. Madrid, 1961. pp. 181-182.

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