|
BRUNO
SOLANO TORRES
(Calatorao
1840 - Santander 1999)
Publicado en Ador nº V. 2000

D. Bruno Solano Torres fue un sabio aragonés
que nació en Calatorao el día 6 de Octubre de 1.840 y murió en
Santander el día 19 de febrero de 1.899. Este calatorense, compañero
y amigo de D. Santiago Ramón y Cajal, dedicó toda su vida a
elevar el nivel cultural y material de Aragón. Catedrático de
Química, en la actualidad es considerado el fundador de la
moderna escuela de Química de Zaragoza. Fue el Primer Decano de
la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza y el
Fundador y Presidente de la Escuela de Artes y Oficios.
Cuando, en 1.885, el cólera endémico se
abatió, una vez más sobre Aragón, puso el único laboratorio
moderno existente en Zaragoza al servicio de la sanidad pública.
De sus trabajos realizados en aquellas modestas instalaciones,
por él promovidas, se desprendió la certeza de que las aguas
para consumo del Canal Imperial podrían seguir utilizándose sin
peligro. Ayudó a mantener el ánimo de los ciudadanos, mediante
repetidos análisis de aguas del canal, culminando los informes
con la célebre frase en que hacía a su madre garantía de sus
dictámenes:
"El sueño de mi vida; mi vida
misma es mi madre;
para tranquilidad de todos, yo no tengo
inconveniente en dar
de beber a mi madre las aguas
consideradas sospechosas".
La creciente riqueza que tuvo lugar hacia
finales del siglo pasado en Aragón y sus tierras vecinas, en
cultivos vitivinícolas, atrajeron su atención; sobre todo
cuando peligrosas enfermedades, como el ataque de mildíu, el
oidio o la filoxera, ponían en apuros a agricultores y
bodegueros. Luchó eficazmente contra esas plagas, analizando
mostos y vinos de distinto origen hasta conocer la producción
regional como nadie, propagando las mejoras que deberían
introducirse en la elabaración de los caldos para su mejor
conservación y calidad. Tal fue el crédito de estos trabajos,
que no hubo pueblo donde no fueran estimados sus servicios y
reconocido y respetado su nombre. En 1.893 viajó, por sus
propios medios, a Copenhague, para estudiar en el laboratorio de
Calsberg soluciones a problemas fitológicos de verdadero interés
para nuestros vinos.
A lo largo de su vida pronunció un elevado
número de lecciones y conferencias que, a decir de Don Hilarión
Jimeno, discípulo suyo, reflejan sus ideas relativas a la
educación del obrero. Sus temas de Química pura y aplicada eran
inspirados en la experimentación. Sus artículos de vulgarización
científica publicados en la prensa local y en publicaciones
científicas de la época, referentes a la asimetría del carbono,
han contribuído enórmemente al progreso de la Química orgánica.
Todos ellos señalan, de forma irreprochable, puntos de vista
originalísimos y sus pensamientos son gallarda muestra de la
ilustración que atesoraba el Dr. D. Bruno Solano Torres.
Queremos, por medio de este artículo,
evocar, mediante los recuerdos ganados por sus propios méritos,
la verdadera figura del sabio aragonés, y transmitir a la
posterioridad el ejemplo de su vida dedicada por entero a la enseñanza
de la verdad y del bien.
BRUNO SOLANO Y CALATORAO
Bruno Solano pasó su niñez en Calatorao.
Nació en esta localidad a las once de la mañana de un día de
Octubre, cuando las uvas, cuyo estudio y elaboración fueron su
debilididad en el mundo científico donde vivió, se estaban
cortando en esta localidad de la vega del Jalón y en el vecino
campo de Cariñena.
Fue el menor de nueve hermamos. Sus padres,
Eusebio y Melchora, eran terratenientes y propietarios de casas,
bodegas y un elevado número de tierras. El padre era natural de
Epila y la madre de Zaragoza. La familia Solano era
representativa en Calatorao a lo largo del siglo XVIII, mientras
que la familia Torres aparece en los documentos del Ayuntamiento
de Calatorao (Inventario de bienes de 1.799) como terratenientes
forasteros. Estaban afincados en Garrapinillos y Zaragoza y poseían
propiedades en toda la vega baja del Jalón. Casi seguro que los
padres del pequeño Bruno se domiciliaron en Calatorao con motivo
de su matrimonio para hacerse cargo de las propiedades de la
familia en esta localidad, ya que todos sus hijos nacen en
Calatorao. El padre muere en esta localidad el día 12 de
Septiembre de 1865, a la edad de 75 años, y la madre va a vivir
a Zaragoza con su hijo Bruno.
La partida de bautismo de Bruno Solano dice
así:
"Bruno Gregorio Solano. En la
iglesia parroquial de Calatorao y día seis de Octubre de mil
ochocientos cuarenta: yo el abajo firmado cura bautiza
solemnemente un niño, que nació en esta parroquia, a las once
de la mañana del mismo día, hijo legítimo de D. Eusebio Solano
y Dª Melchora Torres, conyuges naturales, aquel de Epila, y esta
de Zaragoza, parroquia de San Miguel, vecinos de la misma cuidad,
y residentes en esta villa; se le puso por nombre Bruno Gregorio;
son sus abuelos paternos Tomás natural de Arbués diócesis de
Jaca y Petronila Corrales de La Puebla de Alfindén, y los
maternos D. Antonio y Dª Francisca Urquía de Ibdes; fue su
padrino D. Gregorio Fernández de Heredia, casado de esta
vecindad, a quién advertí el parentesco espiritual, y la
obligación de enseñarle la doctrina cristiana, en defecto de
sus padres. Es el noveno de este matrimonio y para que de ello
conste lo certifico, y firmo los expresados día, mes, y año.
Ramón Polo Cura."
Hoy no quedan en Calatorao descendientes de
esta familia, "los torreses", pero sí se conservan
nombres como "el corral de Torres", "la bodega de
Torres", "la huerta de Torres" o "la finca de
la Solana". Aproximadamente hacia 1930 venden las
propiedades que tenían en Calatorao. Una de las útimas noticias
que tenemos es la muerte de Dª Pilar Solano Ginto, hija de su
hermano Pablo, que era natural de La Almunia y muere, a los 16 años,
en 1.882 en su casa de la plaza del Castillo de Calatorao.
Durante el siglo pasado la familia Torres y
el propio Don Bruno participan activamente en la vida social de
Calatorao. Así, según las actas municipales, el 24 de Agosto de
1.873 toma posesión Tomás Torres Torres como Alcalde de
Calatorao y Pablo Solano como vocal de la Junta de Alfarda. La
familia Torres fomenta la cultura en Calatorao; así los vemos en
1.893 subvencionando, junto con el Ayuntamiento, parte de las
excavaciones arqueológicas de Nertóbriga realizadas en
Calatorao por el Marqués de Comillas y el Padre Fita. Además
esta familia cede gratuitamente terrenos suyos para la construcción
de las escuelas públicas situadas en la Plaza de Goya, que
fueron inauguradas en el año 1.889, y en 1.898 becan a un joven
de Calatorao para que estudie la carrera de maestro.
Más en concreto, Bruno Solano lee el
discurso inaugural del Curso Académico 1887-1888 y el
Ayuntamiento de Calatorao en su sesión ordinaria de fecha 9 de
Octubre de 1887 le dedica un punto del orden del día con el
siguiente reconocimiento:
"Acto seguido el Señor Presidente
manifestó que una de las prendas que más distinguen al hombre
es el agradecimiento, manifestado en las diferentes formas y
maneras que él mismo tiene a sus alcances, bien sea como un acto
de compensación por gratitud o favores recibidos, por respeto al
que por sus propias fuerzas se eleve siendo hombre distinguido
por su economía y laboriosidad, por su genio, por sus virtudes y
por sus talentos, prendas todas que dejan tras de si ejemplo que
imitar y riquezas de todo género que han de proporcionar en poco
o en mucho bienestar a sus semejantes.
En la actualidad tenemos un caso que
bien merece nos ocupemos de D. Bruno Solano y Torres, hijo
natural del pueblo de Calatorao, adornado de muchas virtudes,
buen hijo, cualidad que más enaltece al hombre, modelo de
laboriosidad y reconocido por todos como un talento que con sólo
su propio esfuerzo ha sabido elevarse y ser hoy admiración de su
saber. Su último discurso inaugural de apertura del curso académico
de 1887 a 1888, me recuerda un deber que en el tiempo debimos de
cumplir, pero que ciertamente no se cumplió, por no tener sin
duda una coyuntura tan oportuna como la de hoy.
Los pueblos sufren transformaciones y no
en poco le corresponde al que en que tenemos la honra de haber
nacido. Si en algún tiempo se nos ha tachado justa o
injustamente de poco cultos, hoy no puede dudarse que el último
título no nos cuadre y nuestro progreso moral y material hable
muy alto y felicitar en la actualidad al sabio Químico,
distinguido hijo de Calatorao lo confirma pues que si somos místicos
aldeanos algo existe en nuestros corazones que nos impulsa a amar
lo bueno.
Soy de opinión y a la consideración de
todos lo someto que debe de felicitarse a D. Bruno Solano dedicándole
un recuerdo que si bién no por su mucho valor, por su
procedencia lo tenga como símbolo de recuerdo de su discurso de
él y de la villa de Calatorao que lo admira y quiere.
Por unanimidad se acuerda haciendo de
todos lo manifestado por el Señor Presidente, autorizando a
nuestro querido amigo D. Tomás Torres para que eligiendo el
objeto que tenga por conveniente sea portador de él y de una
certificación de esta acta".
Por otra parte el 24 de Junio de 1888, según
consta en acta, "quedó enterada la corporación del
regalo que se había hecho a D. Bruno Solano consistente en un
reloj de oro, que como hijo del pueblo y por sus adelantos en la
carrera, tenía acordado hacerle el Ayuntamiento y cuyo importe
de 275 pesetas se dispuso satisfacerlas de lo consignado para
este objeto en el presupuesto corriente".
Nada más conocida en Calatorao la noticia
de su muerte, el día 24 de Febrero de 1899, se convoca sesión
extraordinaria que dice así:
"En la villa de Calatorao a 24 de
febrero de 1899, reuniéronse en la sala consistorial de la misma
en sesión pública extraordinaria los señores que componen la
mayoría del Ayuntamiento cuyos nombres al margen se expresan
bajo la presidencia del Sr. Alcalde D. Manuel Rosel y Rosel por
quien fue declarado abierto el acto y al efecto manifestó: que
como ya se hacía constar en la convocatoria, la presente tenía
por objeto dar cuenta de la reciente muerte del que nació en
este pueblo y actual Catedrático de la Facultad de Ciencias de
la Universidad Literaria D. Bruno Solano y al propio tiempo
interesar a la corporación de la comunicación que el Ilustrísimo
Sr. Rector ha dirigido a la corporación contestando a la que
suscrita por la misma se le dirigió en 21 del actual, asociándose
al sentimiento producido por tan irreparable pérdida y para
cuanto fuese necesario. Enterados que fueron todos los presentes
acordaron se haga constar el sentimiento que les ha causado la pérdida
del que en tiempos se vió crecer en este pueblo y que se
contribuya con la suma de 50 pesetas por los gastos de funerales
que han de tener lugar el día 26 del actual, a cuyo acto asistirá
una comisión de la corporación, abonándose los gastos con
cargo al capítulo 11º del vigente presupuesto".
SU BRILLANTE CARRERA CIENTIFICA
Comenzó sus estudios en los colegios Berdié
y Ponzano y en la Academia de Bellas Artes de Zaragoza. Cursó el
Bachiller entre los años 1.853 y 1.859 y obtuvo Sobresaliente en
todas las asignaturas, siendo Premio Extraordinario y Medalla de
Oro de su promoción.
Seis años más tarde, después de haber
cursado en Zaragoza y Madrid estudios de Derecho, termina en
Valencia el bachillerato de Ciencias.
Desde 1.865, en que acabó los estudios
oficiales, es profesor de Matemáticas en el Escorial. Desde allí
viaja a Sevilla en Octubre de 1.867, donde es nombrado por la
Dirección General de Instrucción Pública, Auxiliar de las Cátedras
correspondientes a la Sección de Ciencias. Allí y en Málaga
pasó un año en compañía de sus libros aprendiendo inglés y
alemán, cuyos idiomas dominaba desde entonces, pero de nadie
envidiado, porque de todo carecía.
En 1.868 regresa a Zaragoza donde continúa
su espléndida carrera docente completando la licenciatura en
Ciencias Fisico-químicas, que termina en 1.872, a la par que es
Catedrático interino de Química para médicos en varias
promociones, desde 1.868, de la Facultad Libre sostenida por la
Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Zaragoza, entre ellas
da clases a la llamada celebérrima promoción de 1.873 en la que
estudiaron entre otros los ilustres Santiago Ramón y Cajal,
Gimeno, Pastos, Sierra, Cenarro y Senac.
Fue Doctor en la Universidad Central en 1.879.
Seguirá siendo Profesor en el preparatorio de Medicina en la
restaurada Facultad Estatal desde 1.876. En la Escuela Libre de
Ciencias fue Catedrático de Geometría Analítica y de Química
General desde Diciembre de 1.868, y asimismo de Aritmética y
Geometría de la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza desde 1.868.
En 1.881 gana, por oposición, la cátedra
de Química General de Zaragoza, entonces para enseñar sólo a
alumnos de Medicina y Farmacia. Toma la iniciativa, con Muñoz y
Segovia, de ampliar las enseñanzas para la licenciatura de
Ciencias Fisicoquímicas, apoyado por Calleja, senador por
nuestra Universidad, lo que se consigue del ministro Albareda
para el curso 1.882-1.883. Además de Química General, Solano se
encarga también, sin sueldo, de Química Orgánica, que desempeña
hasta 1.897. Desde 1.887 hasta su muerte fue Decano de la
Facultad, por todos querido y admirado, con dedicación ejemplar,
participando en todas las gestiones para llevar a buen término
las obras del nuevo edificio, antigua Facultad de Medicina y
Ciencias y actual Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.
Fue la Escuela de Artes y Oficos uno de los
amores de Don Bruno. Desde 1.868 era profesor de la misma. En la
tertulia de los Giles se gestó la idea de nuevos locales para la
escuela. Se incluyeron en el proyecto del nuevo edificio para
Medicina y Ciencias. Se creó un patronato del cual Solano, algo
Sócrates, algo Arquímides y algo Pitágoras de Aragón, como
escribió Moneva, fué su primer presidente y el primer delegado
regio. Y hasta su muerte, el primer Director. Las memorias por él
redactadas rezuman en todas sus páginas un delicado y emocionado
cariño por su escuela.
Completa su colosal tarea docente su obra
como Profesor de la Estación Vitícola y Enológica de Zaragoza,
desde Diciembre de 1.880, y de la Granja Modelo, desde Mayo de 1.882.
Creó el gabinete de Histoquímica y la Escuela de Bodegueros.
Atacó las epidemias de Erinosis, Oidium y Mildium. Trabajó con
Nicloux en París y con dinero propio, en 1.896, fue a Copenhague
para estudiar con Jörgensen los medios de restauración de la
riqueza perdida por la Filoxera. Pronunció docenas de
conferencias en el Casino de Labradores. Fue fundador de los
trabajos bioquímicos y de Química Agrícola en Aragón. Imbuyó
en su sucesor, Rocasolano, su pasión por estos temas. Por sus
trabajos recibió diploma de mérito en la Exposición Aragonesa
de 1.885 y oficio de agradecimiento de nuestras autoridades, y
fue nombrado miembro y Presidente de la Real Sociedad de Amigos
del País en 1.886.
EL COLERA DE 1.885
Bruno Solano siempre puso su saber y su
inagotable capacidad de trabajo al servicio de la Universidad y
de la ciudad de Zaragoza. En la terrible epidemia de cólera de 1.885,
su actuación fue decisiva. Temerosas las autoridades de que las
aguas del canal imperial estuvieran infectadas se suspendió su
entrada en los depósitos municipales estimando que la epidemia
cedería antes de que los depósitos se agotasen. Pero no fue así
y el agua se iba acabando. Sólo quedaba para seis días. Traer
el agua de lejos fue imposible. Se sospechaba la contaminación
de las aguas del; había que hacer concienzudos análisis de
dichas y se encargó gratuitamente a Solano. La responsabilidad
era grande, pues si se llenaban los depósitos y el uso del agua
llegase a coincidir con un recrudecimiento de la epidemia se
hubiera tildado de osado o de ignorante a Solano. Sin embargo,
Don Bruno aceptó el encargo; trabajó día y noche. Con el
juicio sereno comunicó al alcalde Pedro Lucas Gállego, la frase
que se hizo famosa en Zaragoza: << El sueño de mi vida; mi
vida misma es mi madre. Pues bién: para tranquilidad de todos,
yo no tengo inconveniente en dar de beber a mi madre las aguas
consideradas sospechosas >>. El prestigio de Solano y la
rotundidad con que fue dicha lograron la calma en todos.
En Calatorao esta epidemia de cólera también
hizo estragos entre la población, hasta tal punto que se decidió
suspender las fiestas de Septiembre hasta que no se acabara la
epidemia. La Diputación Provincial de Zaragoza entregó un
diploma a la localidad de Calatorao por su noble participación
en la lucha contra la epidemia, no sabemos si en agradecimiento a
la labor realizada por don Bruno, natural de Calatorao. Este
diploma, según consta en actas municipales de la época, fue
enmarcado y protegido con cristal para que fuera colgado en el
Salón del Ayuntamiento. Pasados los años dicho pergamino fue
hallado por la Asociación Cultural Barbacana entre cartones y
papeles de desecho. Fue restaurado y en la actualidad sigue
colgado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.
LA FACULTAD DE CIENCIAS DE ZARAGOZA
La evolución científica del país hace
que de 1.845 a 1.882 se instaure una Facultad de Ciencias
provisional en Zaragoza. En 1.868 se establece la reorganización
de los estudios universitarios, dando libertad para la extensión
de estudios de Ciencias a otras universidades además de la de
Madrid. Con este motivo, en el curso 1.868-69, recien llegado
Bruno Solano a Zaragoza, se establecen los estudios de Ciencias
en su primer Grado.
En 1.873-74 se suprimen prácticamente
todos los estudios de Ciencias e incluso amenazan la supresión
de Medicina que en 1.875 todavía funciona provisionalmente. En 1.875
el diputado Juan Navarro consigue bajo la presidencia de Cánovas
un crédito y queda ya establecida de hecho la Facultad de
Medicina.
La tradición científica regional se aviva
con el deseo de poseer Facultad de Ciencas en Zaragoza con la
implantación de los estudios de Medicina. Habiendo obtenido la cátedra
de Química, en propiedad, el aragonés, de Calatorao, D. Bruno
Solano y Torres en 1.881, en unión de sus compañeros el
profesor de Física D. José Muñoz del Castillo y el de Historia
Natural D. Alberto de Segovia y Corrales, con el apoyo del
senador D. Julian Calleja, consiguen que el Ministro de Fomento,
D. José Luis Albareda el 15 del 3 de 1.882, autorice ampliar
provisonalmente los estudios de Ciencias hasta completar la
Fisico-Química creando las oportunas cátedras y enseñanzas.
En 1.892 se suprimen los estudios aprobados
provisionalmente en 1.882. La construción del edificio que se
dedicaba al efecto estaba tan adelantada, que influyó en que el
Ministro de Fomento revocara la supresión. Las gestiones
llevadas a cabo por el Rector D. Antonio Hernández Fajardes con
la colaboración inmediata del Decano de Ciencias D. Bruno Solano
y su claustro, secundados por el de Medicina, y por el director
de la Sociedad Económica y D. Julian Calleja, padrino de este
edificio en Madrid, así como con el apoyo de los más destacados
discípulos formados en este decenio, tienen como resultado no sólo
evitar la supresión sino ampliar los estudios de Fisico-Químicas
con la llamada entonces Fisico-Matemáticas y así el primero de
Septiembre de 1.893 queda establecida la Facultad de Ciencias de
Zaragoza y Solano nombrado primer Decano de la misma, cargo que
ocupó hasta su muerte.
SOLANO VISTO POR SANTIAGO RAMON Y CAJAL
Elocuencia y fogosidad eran notas
sobresalientes de su temperamento, sólo superadas por el rigor y
la claridad, celosamente perseguidos en clases, conferencias y en
su obra escrita. Los alumnos confiesa don Santiago Ramón y
Cajal en su libro "Mi infancia y juventud"- oíamos
embelesados sus pintorescas narraciones de los amores y odios de
los cuerpos químicos. Y añade "Aparte de sus expansiones
poéticas, de que no abusaba, Solano era un gran maestro. ¡Qué
dicción más agradable y seráfica la suya¡ ¡ Qué suprema
habilidad para hacer comprensivos mediante comparaciones
luminosas los puntos más difíciles¡. Supo trasladar la
claridad a sus escritos. La lección inaugural del curso 1.887-1888
de la Universidad, "La Química en el espacio", es
pieza de claridad meridiana en un tema entonces, y ahora,
abstruso, con profundo conocimiento de los avances de la química,
citas oportunas, devoción por la armonía y la sencillez, todo
expresado en tersa, elegante prosa; en suma, un modelo de alta
divulgación. Fue autor también de "Lecciones de Química
Orgánica". Solano era, además, un soberbio escritor, que
escribió poco, como dijo Cajal. Fueron escasos, pero
preciosos, los artículos de divulgación en periódicos
zaragozanos y el bellísimo (el adjetivo es de Cajal) discurso de
1.887. De las cosas que más entristecía a Cajal en sus viajes a
Zaragoza en los primeros años del siglo era la ausencia de
Solano. En el café Suizo, donde se congregaban sus amigos y
admiradores, sus intervenciones eran un regalo para el espíritu.
Su amplísima cultura, su claridad y poder de comunicación atraían
poderosamente. Era Solano un convencido de que la Universidad no
puede reservar sus conocimientos para los privilegiados
matriculados en ella; debe salir de las aulas para inspirar la
vida. La cátedra y el laboratorio han de crear lazos
intelectuales con el agricultor, con el comerciante, con el
obrero. Sus conferencias de divulgación atraían centenares de
asistentes; más de 600 acudieron a la que dió sobre el teléfono;
en el Casino de Labradores fueron muchas con las que deleitó e
instruyó a sus socios.
RETRATO DE SOLANO
Así retrataba Moneva a Solano, de quien
fue alumno: "Era de elevada estatura, ademán despacioso,
aspecto arrogante, cabello negro y rizado, igualmente negra y
rizada la barba. Sentimental siempre, romántico perfecto".
También una de las cabezas mejores y más llenas de aquella
Universidad de finales del siglo pasado. En Zaragoza no había
nadie más trabajador. Asombraba su profunda cultura filosófica,
histórica, literaria. Delicado para sentir, recio para pensar,
supo inculcar en la juventud espíritu de observación y
experimentación, amor al estudio y al trabajo. Su trato
caballeroso y afable, su acrisolada honradez, su modestia, le
granjearon en Zaragoza universal simpatía, acrecentada por su
actuación en la epidemia del cólera y sus desvelos en la
ejecución del más hermoso edificio civil de Zaragoza, la
Facultad de Medicina y Ciencias de la Plaza de Basilio Paraíso.
Aún con todo, la nota moral más admirable de él fue la
generosidad, la de su tiempo, la de su persona, la de su dinero.
Murió económicamente pobre; sus discípulos costearon el
translado de sus restos desde Santander y en 1919 dispusieron que
reposaran junto a los de su amada madre, que con la ciencia
compartió sus anhelos y amores; en su tumba una lápida así lo
evoca, como el rótulo de una calle de la ciudad de Zaragoza. En
la villa de Calatorao, también el nombre de una calle nos
recuerda a uno de los hombres más útiles de esta tierra.
BIBLIOGRAFIA
A. de Gregorio Rocasolano. La Escuela de Química
de Zaragoza. Universidad XIII, 254-287,1936.
B. Solano. La química en el espacio. Lección
inaugural del curso 1887-88 de la Universidad de Zaragoza Imp. de
C. Ariño, Zaragoza. 1887 (70 págs).
B. Solano. Lecciones de química orgánica
explicadas en el curso 1881-82. Zaragoza, 1891 (342 págs).
B. Solano. Memoria leída en la Inauguración
del curso escolar de la Escuela de Artes y Oficios. Zaragoza.
Estab. Tipog. La Derecha, 1897.
El edificio para las Facultades de Medicina
y Ciencias y la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Est.
Tipog. La Derecha, Z., 1986.
F. Solsona. Bruno Solano y Torres. Fundador
de la escuela de Química de Zaragoza. Heraldo de Aragón. 17 de
Octubre de 1993.
Hilarión Jimeno. El profesor Don Bruno
Solano Torres. Anales de Historia Natural 30-39.
J. Gimeno. Vamos muy despacio. Tipog. La
Derecha, Zaragoza. 1888, pp.146-148
J. Moneva. Memorias, Zaragoza, 1952. pp.330-331.
M. Tomeo. Biografla científica e la
Universidad de Zaragoza. Imp. Tipo. Linea. Zaragoza, 1962. p. 130.
S. Ramón y Cajal. Obras literarias
completas. Aguilar ed. Madrid, 1961. pp. 181-182.
Barbacana2007© |