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PROCESO
DE RECONOCIMIENTO DE INFAZONÍA DE
TEODORO DE VZENDA EN EL AÑO 1.762.
Publicado en fiestas 1996

Como en años anteriores el grupo
cultural Barbacana quiere dar a conocer un nuevo documento de la
historia de Calatorao. En este caso es referente a la noble
familia de los Uzendas, dice así:
Manuel Arves presenta poder de
representación de los Uzenda y solicita los autos
Exº. Sr.
Digo, que a instancia del Tutor
legal de Teodoro de Uzenda, Infanzón, menor de edad, de catorce
años, hijo legítimo y natural de Tiburcio de Uzenda, en la Real
Audiencia del presente Reino, para probar la Infanzonía de dicho
menor, se suplicó, y obtuvo citación contra los Magníficos
Abogados Fiscal y Patrimonial, por Su Majestad en el presente
Reino, el Deán, Dignidades, Canónigos, y Cabildo de la Santa
Iglesia Metropolitana Cesaraugustana, y contra los Jurados,
Concejo, y Universidad de la Villa de Calatorao, los cuales
citados, se le dio a dicho Tutor el término de cuatro meses para
dar su cédula y, probar y publicar lo que en ella dice, y en ese
plazo dio respuesta legítima y foral, alegando en ella pruebas
substanciosas. Que hace más de cien años y desde tiempo
inmemorial en el Reino está situada, la Villa de Calatorao, la
cual fue del dominio del Cabildo antiguo de la Santa Iglesia de
Nuestra Señora del Pilar de esta Ciudad, y ahora lo es del muy
Ilustre Cabildo de la Santa Iglesia Metropolitana Cesaraugustana,
y que en dicha Villa había habido, y había diversos linajes, y
familias de notorios Infanzones, e Hijosdalgo de sangre, y
naturaleza, y otras de hombres de condición, y pecheros, cuyas
familias se habían diferenciado, y se diferenciaban los unos de
los otros en la notoriedad, y reputación, y fama de sus casas, y
palacios, que han sido, y son notorios Infanzones, e Hijosdalgo,
a diferencia de los que no lo son, y también en que dichos
Infanzones no sirven los Oficios de Jurados de dicha Villa, ni
pueden ser obligados a servirlos, ni pagan vasallaje al dicho muy
Ilustre Cabildo, que es un año sin otro una gallina, ni tampoco
han pagado, ni pagan las pechas vecinales, que los Jurados, y
Concejo de dicha Villa acostumbran imponer a sus vecinos, y también
en que no han pagado, ni pagan a su Majestad el derecho de
maravedi, con voz común, fama pública, y hecho, antiguo. Que
desde tiempo inmemorial y actualmente, ha habido y hay en dicha
Villa un casal, linaje, y familia de notorios Infanzones, e
Hijosdalgo de renombre y apellidé de VZENDA, e cuál se
ha conservado, y conserva, y esta situado en la calle llamada de
los Uzendas, y confronta con casa de herederos de Pedro Núñez
de Argoy, casa del Racionero Mateo Tafalla, y con dicha calle, y
todos los dueños, y procedentes de dicho casal, y descendientes
de él por línea recta masculina, han sido y son Infanzones, e
Hijosdalgo notorios de sangre y naturaleza, y como tales han
gozado pacíficamente de la Infanzonía, así con sus personas,
como con sus bienes, con voz común, y fama pública, y hecho
antiguo. Que hará ochenta y cinco años poco más, o menos, como
dirán los testigos, que el ya difunto Don Diego de Ucenda,
domiciliado en dicha Villa de Calatorao, Capitán de Caballos
Corazas Españoles, y Teniente de Maestre de Campo General en el
Ejército de Cataluña, fue señor y verdadero poseedor de dicho
palacio de Ucenda de la Villa de Calatorao, viviendo y habitándolo,
y como tal, fue y era Infanzón e Hijodalgo notorio, gozando con
su persona y bienes de dicha Infanzonía durante toda su vida pruébalo
con voz común, fama pública y hecho antiguo. Que Don Domingo de
Ucenda, de su legítimo matrimonio, que contrajo con Doña
Petronila González, hubo y procreo a Don Manuel de Ucenda, su
hijo legítimo y natural. Don Domingo de Ucenda murió y su
cuerpo fue entenado en sepultura eclesiástica, sobreviviéndole
Don Manuel de Ucenda su hijo que entró en la posesión del
palacio, y lo poseyó muchos años hasta su muerte. Don Manuel de
Ucenda como sucesor de dicho casal, descendiente de dicha familia
por todo el tiempo de su vida hasta su muerte fue Infanzón, e
Hijodalgo de sangre, y naturaleza, gozando su Infanzonía con su
persona, y bienes. D. Manuel de Ucenda, del legítimo matrimonio
que contrajo con María Gil de Banero, hubo un hijo suyo legítimo,
y natural, el dicho D. Tiburcio de Ucenda su principal firmante,
que por muerte de Don Manuel su padre, fue hecho señor de dicho
palacio, y por muchos años continuos hasta hoy lo ha tenido y
poseído, tiene y posee. Don Tiburcio de Ucenda, como señor y
poseedor de dicho casal, y palacio, y descendiente legítimo de
dicho casal, y palacio de los Ucendás, y durante toda su vida
hasta hoy, ha sido, y es Infanzón, e Hijodalgo notorio de sangre
y naturaleza, y como tal ha estado, y está en posesión pacífica
de su Infanzonía. Don Tiburcio de Ucenda, del legítimo
matrimonio que contrajo con Doña Francisca Pasqual y Aznar, hubo
y procreo en hijos suyos legítimos, y naturales a Teodoro de
Ucenda menor, firmante, Leopoldo de Ucenda, Carlos de Ucenda,
Manuel de Ucenda y Pantaleón Clemente de Ucenda, principales de
dicho Procurador, y menores firmantes. De lo dicho resulta que D.
Tiburcio de Ucenda, padre de Teodoro menor, es originario, y
descendiente por línea recta varonil del palacio de los Uzendas
de la Villa de Calatorao, y por consiguiente a dicho Teodoro
menor, probante y sus hijos como descendientes de dicha familia
deben gozar con sus personas y bienes de todo los Fueros y
privilegios concedidos y permitidos gozar en esté Reino a los
Infanzones que desde hace mucho tiempo hasta hoy, continuamente
los señores del palacio de los Uzendas de la Villa de Calatorao
han tenido como prueba do su ingenuidad.
Su escudo y blasón es una
estrella, un águila, tres castillos y tres bandas, este escudo
está en la capilla de Santa Ana que está dentro de la Iglesia
Parroquial con su asiento y sepultura. Que Su Majestad Católica
Don Felipe, que santa gloria, haya, en consideración de los
servicios del Capitán Don Domingo de Vzenda, bisabuelo de
Teodoro (probante), le hizo gracia de título de Maesse de Campo
General de Cataluña, mediante su Real despacho; que el Capitán
de Caballos Corazas Españolas, Don Domingo de Vzenda, había
servido treinta y cuatro años en Flandes, Alemania, Italia y
España a su Majestad; que además de haber cumplido con sus,
obligaciones de su sangre había hecho muchos servicios, con gran
riesgo de su vida, que ha gastado mucha parte de su patrimonio, y
considerando todo esto, le dio el título de teniente de Maestre
de Campo General, para que con él le sirva en las
fortificaciones de Aragón y Cataluña con el sueldo de
veinticuatro reales al día, que le ha hecho de merced,
satisfecho de su valor, ciencia y experiencia que tiene en el
Arte Militar, teniendo en la memoria hacerle mejores mercedes:
Que así mismo la Majestad Católica del Rey Don Felipe IV, que
santa gloria haya, en consideración de los muchos servicios de
dicho Capitán Don Domingo de Vzenda, y de que se hallaba
sirviendo a su Majestad en el Ejército de Cataluña su hijo del
dicho D. Manuel de Vzenda, le hizo gracia de los seis escudos, y
le dio su Real Despacho que dice: Que teniendo su Majestad
consideración de los servicios del Capitán Don Domingo de
Vzenda, y que D. Manuel de Vzenda su hijo tenía deseo de
continuarlos había resuelto hacerle merced de seis escudos de
plata de ventaja de más de la plata ordinaria, para que bien
armado le sirviese en una de las Campañas de aquel Ejército,
ordenando se le diese asiento de los dichos seis escudos de
ventaja, y que le libren, y paguen como a la demás gente de
guerra. Que para probar dicha mejor su ingenuidad, obtuvo citación
contra el Señor Abogado Fiscal de su Majestad en el presente
Reino, los muy ilustres Señores Deán, Canónigos, y Cabildo de
la Santa Iglesia Metropolitana Cesaraugustana, y los Jurados,
Concejo, y Universidad de dicha Villa de Calatorao, y habiendo
sido citados, y sus citaciones en juicio reproducidas, dicho
probante dio su cédula de artículos en la forma sobredicha,
pidiendo en la conclusión, que por sentencia definitiva se
declarase, que Teodoro de Vzenda menor, en cuyo nombre Diego Gerónimo
Gómez (su Curador ad lites), era Infanzón Hijodalgo de sangre,
y naturaleza y descendiente por recta línea masculina, y que
pudiese gozar de todos los Fueros y privilegios.
Los datos conocidos de los
descendientes de los Uzendas son los siguientes: En 1589 es
bautizado Francisco Cristóbal Uzenda, hijo de D. Domingo y Dña.
Isabel y fue su padrino el Marqués de Camarasa. En 1607 muere Mn.
Francisco Uzenda, dejando mandas pías. En 1643 era Justicia, D.
Blas Uzenda. De 1649 a 1659, fue Alcaide de Calatorao y Brea, el
Capitán D. Domingo de Uzenda y Mansfelt. En 1663 muere Dña.
Francisca Uzenda, dejando mandas pías. En 1667, D. Manuel Uzenda
es el único que no cumple con parroquia, pero cuando muere en
1685, deja unas Misas en la capilla del Santo Cristo. En 1693 es
Justicia D. Tiburcio Uzenda. De 1711 a 1720, es Capellán del
Santo Cristo, Mn Leopoldo Uzenda, que regentó la parroquia en
1711. De 1743 a 1750, es Capellán del Santo Cristo, Mn Alejandro
Uzenda. En 1806 vivían: En la calle Alta, Dña. Benita Uzenda,
de 62 años, casada con Antonio Berdejo, de 88, un hijo y una
criada. En la calle de los Uzenda, Dña. Cristina Uzenda, de 78 años,
viuda, con Pascuala Ralla, de 10 años, nieta, y un criado. En la
calle de la Christiandad, D. Tiburcio Uzenda, de 73 años, viudo;
y en la calle del Murillo, Dña. Tadea Uzenda, de 72 años, viuda.
Al morir éstos sin sucesión se extingue este apellido ilustre,
del que nos queda el nombre de una calle a la que llamamos aún
de Ucendas, en plural, recordando lo numerosa que fue esta
familia, cuyas casas señoriales quedaron al principio de la
calle una frente a otra, casas que, junto con la de los Ralla,
tienen, sabor de antigüedad en Calatorao.
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