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PROPIEDADES
DE LAS ORDENES MILITARES Y RELIGIOSAS EN CALATORAO
Publicado en fiestas 1999

Un año más tomamos estas páginas
para tratar un nuevo tema de nuestra historia. Este año
hablaremos de las propiedades que las ordenes militares y
religiosas poseían en nuestra Villa durante la Edad Media.
Las Ordenes Militares surgen en
Palestina en la época de las Cruzadas que tuvieron lugar a
principios del siglo XII, y su misión es la atención y protección
de los peregrinos que se dirigen a Tierra Santa para visitar los
Santos Lugares. Estas Ordenes Militares tienen entre sus reglas
las de Pobreza, Obediencia y Castidad, propias de todas las órdenes
religiosas, y además añaden la regla de la Lucha contra los
infieles y la Defensa de Tierra Santa.
Tres son las que poseían
propiedades en nuestro pueblo: La Orden de San Juan de Jerusalén
o del Hospital, así llamada por el Hospital que mantenían en
Jerusalén junto a la iglesia de San Juan; la Orden del Temple
que toma su apelativo del palacio que se les cede e identificado
con el Templo de Salomón y por último la Orden del Santo
Sepulcro establecida en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.
El poder supremo de la Orden lo
detenta el Gran Maestre y sus dominios los tienen organizados en
Bailías, Encomiendas o Castellanías hasta que los Reyes Católicos
adquieren su patrimonio para la Corona.
Estas ordenes gozaron del favor de
Reyes y Nobles que les concedieron propiedades en todo occidente.
Estas posesiones que van adquiriendo por donación de unos y
otros les van a servir para con sus rentas mantener sus Casas-Matrices
en Palestina, lo mismo que va a ocurrir con las Ordenes
Religiosas o El Pilar
Tras la reconquista de los
territorios del reino de Aragón, las órdenes militares, los
monasterios y la Iglesia tuvieron grandes posesiones por todo el
territorio.
Calatorao en su primera época,
hasta la cesión al Cabildo de Santa María (El Pilar) cuenta con
que las Ordenes Religiosas y Militares poseen cásales y campos
repartidos por su término, pero hay que reseñar que a
diferencia de otras villas son pequeñas donaciones que reciben,
y no son grandes extensiones para una misma Orden.
A partir de la Donación del
Castillo y Villa al Prior y Canónigos de Santa María la Mayor
de Zaragoza, es cuando la mayor parte del término y pueblo
pertenecerá ya a un único señor, El Pilar, y como consecuencia
la expansión de las Ordenes del Hospital o Monasterio de Casbas,
no tendrá más importancia que la de poseer lo que ya tenía, cásales
y campos procedentes de las donaciones particulares y las que por
cambio o cesión logren a partir de este momento.
Las órdenes religiosas con
posesiones en Calatorao han sido: La Orden del Temple, La Orden
del Hospital de San Juan de Jerusalén, La Orden del Santo
Sepulcro y el Monasterio de las Monjas de Casbas.
ORDEN DEL TEMPLE
Alfonso 1 el Batallador entrega
Agelio, en la actualidad casa y torre de Argillo, a la Orden del
Temple recién conquistadas estas tierras. Cuando el Papa
Clemente V disuelve la Orden en 1312, los Hospitalarios de San
Juan de Jerusalén toman posesión de la Torre de Agelio y su quiñón.
Ninguna noticia más se tiene de posesiones del Temple en
Calatorao.
ORDEN DEL HOSPITAL DE SAN
JUAN DE JERUSALEN
Esta Orden, con casa en La
Almunia, por su proximidad a Calatorao, tuvo algunas posesiones
pero se reducen a recibir arriendos o entregar la tierra
cultivable a colonos aparceros o exáricos mediante el pago de un
treudo anual que se regulaba mediante contrato, uno de ellos es
el que figura en 1277 pagando un arriendo de 10 sueldos por cada
cahíz de trigo sembrado
En 1176 El rey Jaime I concede dos
abrevaderos a los Hospitalarios de la Almunia en la acequia de
Calatorao, que vertía a la del Rey, uno en Santa María y otro
en el Partidero.
En 1312 se hace cargo de Agelio al
disolverse la Orden del Temple, y han de pasar más de cien años
hasta que aparezca en manos particulares, y es en el año 1427
cuando por acta notarial se declara que el Hospital ha
transferido Argillo al caballero bilbilitano Fernando Muñoz de
Pamplona reconociendo en la misma el treudo al Hospital. La
situación se mantiene hasta que Don Fernando hijo, para hacer
valer sus derechos de propiedad y jurisdicción, hace levantar
una horca defendiendo su autoridad sobre vidas y haciendas. Don
Alvaro de Luna, Comendador del Hospital y padre del condestable
que tanta fama halló con su muerte en Castilla, no estuvo de
acuerdo y en 1443 finaliza el pleito reconociendo su poseedor,
Juan Muñoz de Pamplona, el pago de un treudo al Hospital. Este
tercer Señor de Argillo en el futuro convertirá su derecho en
Condado de Argillo.
ORDEN DEL SANTO SEPULCRO
Poco datos tenemos de las
posesiones de esta orden en Calatorao, únicamente se conoce que
en una donación que hace Doña Catalina al moro Mozot de Albarde
de unas casas, se dice al definir las confrontaciones que una
linda al Norte con casas del Sepulcro.
Nada más se sabe, pero como
curiosidad en 1799 están registradas en el Catastro de 1799 las
Monjas del Santo Sepulcro de Zaragoza como poseedoras de un pajar
y bastantes campos, y aunque pueda ser casualidad, Madoz cuando
hace su diccionario geográfico, cita la ermita del Santo
Sepulcro que todavía existe en Calatoradico, hoy conocida como
ermita del calvario.
MONASTERIO DE CASBAS
Por último, el monasterio
cisterciense de Santa María de Casbas, de Huesca también tenía
posesiones en Calatorao. Fue fundado en 1173 y la condesa Oria
entregó a dicho convento para su fundación una serie de bienes
y propiedades en diversos lugares, algunos en el valle del Jalón
en Ricla, Calatorao y Morata. En su testamento da cuenta de
heredades y exáricos que tenía en Calatorao y Agellio y así
conocemos que deja:
En Agellio (Argillo) a Doña
Tharesa 1 exárico.
A Don Pedro de Sos 2 exáricos.
En Calaturab: al Hospital 1 exárico
(Ali Alachun) con la heredad que cultiva.
a Doña Tota un exárico, el mejor
que allí tiene.
En 1179 el rey Alfonso II confirma
la donación de Dª Oria y cita que poseía sarracenos, heredades
y propiedades en Ricla y Calatorao.
En 1234 Catalina de Eri, abadesa
del monasterio, se encuentra en Ricla y concede a un moro, Mozot
de Albarde a su mujer y a sus hijos, unas casas en Calatorao a
perpetuidad libres de tributación, graciosamente pero con
obligación de no venderlas ni enajenarlas y con posibilidad de
recuperarlas el monasterio.
En 1313 y siendo abadesa Elvira Sánchez
de Antillón, todavía tienen heredades en Ricla y Calatorao y
sus arrendatarios son Martín López de Rueda en 1313, éste le
abona 80 sueldos por las rentas de estos lugares en 1335 ya ha
cambiado de arrendador y es Don Guillen de Entenza hermanastro de
la abadesa.
En este mismo año la abadesa
Teresa Gombalt de Entenza, disputa con Dª Elfa López de Gurrea,
viuda de don Guillén, por el arrendamiento de los lugares de
Ricla y Calatorao, se resuelve amistosamente pero ya se percibe
la mala situación económica del monasterio, pues en 1337
recurre a una serie de préstamos a través de sus vasallos,
adquiriendo 40 cahíces de trigo del arcediano de Daroca que ha
prestado a ciertas personas de Ricla y Calatorao.
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